
El presidente Javier Milei planteó la necesidad de desarrollar un régimen legal específico para fomentar la industria de la inteligencia artificial (IA) en la Argentina y reafirmó su compromiso de mantener al sector sin regulaciones que, según su visión, puedan limitar su crecimiento.
La propuesta fue presentada en una columna de opinión publicada en el periódico británico Financial Times, donde el mandatario expuso los lineamientos de una iniciativa orientada a atraer inversiones tecnológicas y posicionar al país como un polo de desarrollo para empresas vinculadas a la IA.
En el artículo, Milei comparó el actual proceso de transformación tecnológica con la creación de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales en 1602, un hecho que, según señaló, introdujo el concepto de responsabilidad limitada y contribuyó al desarrollo del capitalismo moderno.
“Así como la Revolución Industrial nos liberó de las limitaciones del esfuerzo físico, la IA nos liberará de las limitaciones del intelecto, impulsando la productividad más allá de nuestros sueños más ambiciosos”, sostuvo.
En esa línea, afirmó que las empresas que desarrollan nuevas tecnologías requieren “un marco propicio para el desarrollo y la experimentación”, similar al que, a su juicio, permitió la expansión económica durante los últimos cuatro siglos.
Una nueva categoría empresarial
Como parte de la iniciativa, el Gobierno analiza la creación de una nueva figura jurídica denominada “corporación no humana”.
Según explicó el mandatario, estas entidades podrían ser gestionadas íntegramente por agentes de inteligencia artificial o sistemas robóticos, sin necesidad de contar obligatoriamente con accionistas humanos.
De acuerdo con la propuesta, estas sociedades tendrían capacidad para actuar de manera independiente, acceder al régimen de responsabilidad limitada y operar dentro de un marco legal específico diseñado para actividades vinculadas a la inteligencia artificial.
Los tres ejes de la propuesta
Milei identificó tres pilares centrales para el desarrollo de este esquema.
El primero consiste en un compromiso de no regulación, mediante el cual el Estado evitaría imponer normas que, según el Presidente, podrían restringir el desarrollo de la tecnología antes de que alcance su madurez.
El segundo eje es la creación de las denominadas sociedades no humanas, concebidas para operar bajo estructuras corporativas adaptadas a sistemas de inteligencia artificial.
El tercer componente está vinculado a la competitividad fiscal y la flexibilidad normativa. Según explicó, las empresas contarían con una baja carga tributaria y la posibilidad de elegir el régimen de gobierno corporativo bajo el cual operar.
No obstante, aclaró que se mantendrán mecanismos de transparencia destinados a evitar el uso indebido de estas estructuras. En ese sentido, señaló que será obligatoria la identificación de los beneficiarios finales de las compañías.
La apuesta por atraer inversiones
El Presidente vinculó la iniciativa con las reformas económicas impulsadas por su administración, entre ellas el superávit fiscal, las medidas de desregulación y la mejora de la posición de Argentina en el Índice de Libertad Económica elaborado por la Fundación Heritage.
En ese marco, renovó su invitación a las compañías tecnológicas internacionales para que desarrollen sus proyectos en el país.
“Estamos abiertos a los negocios”, afirmó, al tiempo que expresó su intención de que la Argentina se convierta en un centro de referencia para la industria de la inteligencia artificial.
Según planteó, el objetivo es que Buenos Aires ocupe un lugar comparable al que tuvo Ámsterdam durante la expansión comercial y financiera de los siglos XVI y XVII, convirtiéndose en un ámbito atractivo para el desarrollo de empresas tecnológicas vinculadas a la nueva economía digital.